Hace unos días hice un pequeño experimento: el clásico bizcocho de yogur, pero sin yogur. Con queso.
Esta es la receta:
Lo metes de 25′ a 30′ en horno precalentado a 180º y listo. Post terminado.
¿Ah, que quieres seguir leyendo? Pues venga.
RECETA PARA INDEXADORES DEL INTERNÉ:
300 g de azúcar
150 g de leche
150 g de queso
2 huevos (no tenía más, le habría puesto uno más)
200 g de harina
1 sobre de gasificante-acidulante
75 g de aceite (para bollos uso girasol porque da menos sabor que oliva, pero para gustos colores)
60 g de mantequilla (BREDA sin sal en este caso)
peladura de 1/2 limón
Este es el queso que utilicé. Era uno que tenía por la nevera, un semicurado de Mahón (al menos eso me han dicho):
Sin corteza pesaba unos 150 gramos.
Pelando algo más de 1/4 de limón con un pelaverdura, intentando coger solo cortecita amarilla:
Metí en la Thermomix el queso cortado en cuatro trozos y la cortecilla de limón todo junto porque había algo de prisa:
El gasificante que usé es uno que viene en sobres dobles con acidulante de Mercadona. Es algo parecido, si no lo mismo, que los sobrecitos de Gaseosas Armisén. La harina fue harina normal, ni de repostería ni leudante ni nada raro.
Todos los ingredientes dentro de la Thermomix y un par de minutos batiendo a velocidad 5 o 7. Puedes empezar a batir despacio y luego ir subiendo.
Ojo: para nada es necesario ninguna KitchenAid ni Thermomix ni nada por el estilo para un bizcocho. Únicamente facilita el trabajo. El limón habría que rallarlo, al igual que el queso, y luego el resto de ingredientes se pueden ir mezclando tranquilamente con una Turmix, como llama mi madre a las batidoras de brazo.
Usé en este caso un molde de chapa alargado de IKEA, y lo llené hasta la mitad. Vamos, que no sobró nada. Engraso los moldes con un poco de mantequilla para que el pastelico en cuestión no se pegue al desmoldar: no hay cosa peor que un bizcocho bien horneado y que se te parta cuando lo quieras desmoldar. Las ganas de matar son indescriptibles.
No precalenté adecuadamente el horno, sin querer en lugar de 180º lo puse a 150º y a esa temperatura metí el molde y lo dejé como unos cinco minutos cuando me di cuenta de mi error: los lados de la masa estaban subiendo como finas láminas, mientras que el resto ni se inmutaba. Subí la temperatura a los 180º de siempre y se compensó el desarrollo de la masa, pero ya era tarde: esos bordecitos, sobre todo los que daban hacia la parte interior del horno, se churruscaron. Pero bueno, esto es prueba y error.
Aquí el detalle de la churrusca:
Y el bollito fuera del horno. Antes de meterlo le eché una franja de azúcar por encima, que quedó muy rica pero que tengo que probar otro día a hacerlo sin ella, ya que ésta impide que el bollo suba más, aunque para los niños es una excelente manera de explicar la tectónica de placas. Bueno, y para mí también.
Ya en el platito dispuesto a ser cortado:
Y este es el aspecto de corte. A mí me ha gustado mucho, aunque a Miriam no. He tenido que sacrificarme y comérmelo prácticamente todo yo. Alguien tenía que hacerlo.
Si alguien lo hace que me dé un toque a ver cómo le quedó

















Qué buena pinta Julen!
No quedó mal, muchas gracias